lunes, 23 de febrero de 2015

¿Gratis? No, gracias…

FOTO de  Carmen Soler Pagan Gracias amiga, siempre captas mis mejores momentos;)


Tema recurrente y polémico donde los haya… Son muchas las entradas que leemos a diario sobre este tema en la Red y hoy quiero abordarlo de nuevo desde mi propia experiencia y perspectiva.

Quienes me conocéis y compartís conmigo en la red a diario sabéis que mi filosofía es siempre la de comunicar, compartir, cooperar. Ayudar en la medida de lo posible, y dentro de mis posibilidades, a las personas que estáis en mi comunidad dando valor a los contenidos compartidos así como a las personas que hay detrás.

Hasta aquí bien. Tengo la gran suerte de rodearme de personas como tú, que estás leyéndome ahora y que muy probablemente estás en la misma dinámica. Que sientes las redes como algo que debe sumarnos y aportar valor a todos.

Por desgracia, no todo el mundo es igual.

Hay quien pretende sacar partido de nuestro trabajo con el fin de obtener visibilidad propia a través de nosotros y de nuestro “Know How”; de nuestro saber hacer. De la presencia que hemos conseguido en la Red gracias a esa actitud de cooperación y entrega que nos ha convertido, casi sin darnos cuenta, en personas objetivo a las que recurrir en su propio beneficio.

Pero a ellos les digo que si hemos llegado hasta aquí es por algo y recordarles ese eslogan tan popular y tan manido que dice: “Yo no soy tonto”.

Comparto hoy contigo dos casos reales. Vividos en primera persona, que merecieron respuestas o acciones contundentes y valientes:

Primer caso:

Me contactó una Institución privada a través de un correo electrónico en el que me decía:

“Hola Eva. Nos ponemos en contacto para ofrecerte la posibilidad de dar una “Máster Class” de cuatro horas a nuestros alumnos del máster de... La decisión de llamarte y ofrecerte esta posibilidad única de darte a conocer se debe a que para nosotros eres una referente en el Sector. 

Contamos contigo y con el apoyo que nos darás en la Red a nivel de difusión con el fin de hacer de este evento algo único… Te proponemos las siguientes fechas… Y poca cosa más.

Mi primera respuesta:

Gracias por pensar en mí… Veré si puedo encajarlo en mi agenda… 

Deciros que en ningún momento habéis abordado el tema de cómo se van a cubrir mis honorarios y mi traslado de Barcelona a vuestra ciudad. Ruego me deis más datos al respecto para poder tomar una decisión final.

Su respuesta:

Querida Eva. No a todo el mundo le ofrecemos la posibilidad de acceder a nuestra Institución y alumnos. Creemos que esto debe ser una apuesta personal tuya de futuro; y es por ello que entendemos que la visibilidad que vas a obtener es el mejor de los honorarios… Siempre puedes poner en tu LinkedIn que has estado con nosotros. 

En cuanto al traslado y la noche de hotel no tenemos previsto cubrirlo pues entendemos que no es necesario teniendo en cuenta que puedes ir y volver en el mismo día.

Mi segunda y contundente respuesta:

Hola de nuevo. Tras la lectura de vuestro segundo correo ya he tomado una decisión al respecto, y es que no acepto vuestra propuesta porque entre otras cosas, no reúne ni tan siquiera las condiciones básicas de lo que es una propuesta seria y firme.

Deciros que detrás de una Master Classs de 4 horas hay más de 25 horas de preparación, trabajo y búsqueda de casos prácticos; y eso, amigos míos, es un trabajo de se debe remunerar.

Si queréis apostar por personas que den visibilidad a vuestro centro y que os hagan el trabajo de promoción en la Red, también debéis remunerarlo; y, por supuesto, si viene de otra ciudad pagarle como mínimo el transporte y la noche de hotel pertinente.

No sé si este sistema os funciona y hay muchos colegas de profesión que acepten estas condiciones pero os digo desde ya que yo no las acepto ¿Y sabéis por qué? Porque si yo no pongo en valor mis conocimientos y lo que sé hacer, difícilmente lo haréis los demás.

Nuevamente agradecida por pensar en mí y espero entendáis los motivos que me llevan a declinar vuestra “no propuesta”…

Cómo puedes imaginar tras este correo ya no hubo más…


Segundo caso (En el mundo de la empresa y consultoría)

Esta vez el contacto fue telefónico.

“Muy buenos días, Eva. Te contactamos con el fin de solicitarte una propuesta a nivel de consultoría y lo hacemos porque sabemos que eres una gran especialista en estos temas. 

Queremos digitalizar a nuestros equipos comerciales y necesitaríamos a alguien para poner todo este proceso de transformación en marcha… “.

Hasta aquí, bien. Como puedes imaginar es un proyecto que a mí me seduce desde el minuto cero y en el que pongo toda mi ilusión.

Hago lo que hacemos todos los consultores en ese instante: confeccionar una propuesta de calidad y valor para que me compren el proyecto que me quita horas de sueño porque lo necesitan urgente… 

La envío y me vuelven a llamar: Excelente, pero como es un tema estratégico para nosotros necesitaríamos que las perfilaras un poco más a nivel de contenidos y “timming” de ejecución por etapas… 

Y yo, tonta de mí, la reformulo y la envío de nuevo. Bajando a un nivel de detalle demasiado alto.

¿Imaginas ya lo que pasó?

No volvieron a llamar… ¿Para qué? Ya habían obtenido la información necesaria para ponerlo en marcha, ya les había desvelado mi procedimiento y mi saber hacer… 

Les había dado las claves para desarrollarlo en interno sin la necesidad de contar conmigo…

Decidí no llamarles de nuevo cuando me enteré que lo habían puesto en marcha aunque alerté a mis colegas del procedimiento de esta organización, para que no cayeran en el mismo error.

Dos casos y podría relataros más… Personas que promueven eventos y te piden que escribas una entrada en tu blog personal para darles publicidad, Marcas que te proponen que hables de ellas, blogueros que te piden que compartas sus artículos en tu blog…. Malas prácticas que lo único que consiguen es un efecto bumerang de rechazo total.

Siempre apoyaré y asistiré gratuitamente a congresos, eventos y proyectos que entienda que deban ser apoyados porque así lo sienta; quizá por simpatía, o porque el cuerpo me lo pida; pero, decirles desde estas líneas a las marcas, instituciones y empresas que no olviden nunca que:

Somos muchos los que ya no estamos dispuestos a poner nuestro mundo de relaciones, visibilidad, blogs ni nuestra credibilidad y mucho menos nuestros conocimientos al servicio de terceros sino existen razones poderosas y reales para hacerlo.


Las personas trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar.







lunes, 26 de enero de 2015

Nada crece en la zona de confort...

http://www.nicolacapilli-photography.com/
Autor de la Fotografía: @NicolaCapilli ( http://www.nicolacapilli-photography.com/)


A mí, como probablemente a ti, que llevamos años ya de profesión te han pasado mil y una experiencias que han hecho temblar nuestra zona de confort.
Unas veces por que las empresas dónde trabajamos cambiaron sus líneas de negocio y nos sentimos descatalogados para los nuevos retos que se presentaban.
Otras, por el mal resultado económico que hacía que nuestro nombre apareciera en esas temidas listas de “prescindibles”, o por la entrada de ese nuevo jefe que puso en cuestión (porque le dio la gana, o porque vio en tu persona un peligro para él/ella; o, sencillamente porque no se sintió cómodo contigo en el equipo). Entre otras muchas causas que están ahí al acecho y que pueden aparecer en cualquier momento.
Más preocupante aún, en mi opinión, cuando los motivos nacen desde ti mismo, cuando notas que tu trabajo no se entiende como a ti te gustaría o no se valora lo suficiente o peor aún; te sientes hastiado porque lo que haces ya no te llena y aporta.
Y ya no te digo nada cuando decides emprender y trabajar como profesional por tu cuenta y riesgo… Ahí es cuando la expresión “zona de confort” desaparece ya de por vida de tu diccionario.
Todo lo anteriormente mencionado nos hace perder esa zona de comodidad y hoy quiero compartir contigo lo que aprendí en esos momentos de incertidumbre. Salpicados por la angustia y el miedo a los que hoy por hoy les estoy más que agradecida:

Todo esto fue lo que aprendí por el camino:

ü  Que por buen profesional que tú te sientas no significa que los demás lo vean o lo valoren como tú necesitas o te gustaría.
ü  Que si te conformas con lo que sabes hoy y no te preocupas por lo que deberías saber mañana para desarrollar el mismo puesto de trabajo estás en peligro. La vida cambia y nuestra profesión no es algo estático, y eso, se nos olvida a menudo.
ü  Que llevar muchos años dentro de una organización no implica que las cosas no puedan cambiar de un día para otro y que por llevar más tiempo y, según tu percepción, “haberlo dado todo” signifique que eres intocable. Independientemente del puesto que ocupes y de cómo de imprescindible te sientas o te hayan hecho sentir.
ü  Que todo puede cambiar en un minuto. Que lo que hasta hoy era seguro puede dejar de serlo y que según a qué edad te pase, va a significar el fin de una carrera profesional ascendente dentro de esa organización. Que difícilmente (si no estás preparado) puedas recuperar ese status del que vienes disfrutando, ni en tu empresa ni en otra.
ü  Que muchas veces la culpa es nuestra… Que nos dejamos atrapar por la rutina, que nos conformamos con lo que recibimos aunque no sea lo que nos merecemos y que, por comodidad, lo soportamos sin mirar más allá, poniendo miles de excusas para limpiar nuestra conciencia.
ü  Que la rutina y la comodidad acaban por convertirnos en enfermos crónicos incapaces de ver más allá el mundo de oportunidades a las que podemos optar
ü  Que existen nuevos términos como: Cambio, incertidumbre, riesgo, inseguridad, inestabilidad... Ya nada es lo que parece, ni tal y como lo recordábamos... Esos términos están ahí y no van a desaparecer. Han llegado y se quedan. Cuanto antes lo integremos y aceptemos tomando desde ya una actitud de total aceptación y apertura al cambio, mejor que mejor.
ü  Que la motivación para pasar a la acción delante de estas situaciones debe nacer en ti mismo y que no esperes que el resto de las personas que tienes a tu alrededor sepan gestionar y corresponder a tus propias emociones o necesidades, no aguardes oír de otras bocas lo que necesites oír, no esperes a tener licencia de nadie para hacer. Depositar tus ilusiones en los demás es un error.
ü  Que tenemos un presente que hay que alimentar y construir cada día y para ello sólo hay un camino: trabajar mucho y echarle todas las horas que merezca y sean necesarias.
ü  Que del pasado, solo nos queda aprender y recordar lo bueno sin dejar que se convierta en una espiral de emociones que nos impida ver la realidad que tenemos ante nuestros ojos y que, solo en nuestros proyectos y sueños está el futuro que pretendemos. Así que no toca otra que luchar con uñas y dientes.
ü  Que en el momento en el que emprendes, muchas de las cosas que te pasaban dentro de una empresa te parecen hasta anecdóticas, ahora ya no hay excusas ni nadie a quien achacar la culpa de tus desdichas… Ahora eres tú, y solo tú, el artífice de hacer tu propia nómina día a día a través de tu profesionalidad, la excelencia y diferenciación de tus servicios.

Y, lo más importante: que pese a todo, sigo dando la bienvenida a la incertidumbre por mantener despiertos en todo momento cada uno de mis sentidos. Que lo que tengo hoy (aunque sea difícil) no lo cambio por nada. Siento como la vida sube por mis pies y llega hasta mi alma.













lunes, 22 de diciembre de 2014

El ojo que todo lo ve… Nethunters

Banco de imágenes gratuitas Morgue File
Los datos nos dicen que el 80% de las ofertas laborales ya solo circulan en la Red. De ahí que las personas que buscamos talento, para incorporarlos a nuestras organizaciones, recurramos al entorno Web para encontrar a los mejores.
“Nethunter” es aquel profesional que busca a sus posibles candidatos tanto activos como pasivos directamente en la Red."
Se van acabando a pasos acelerados la búsqueda de talento por los canales tradicionales. Se acabaron los tiempos de los cv en papel; ahora se apuesta de una manera firme por el cv social, lo que significa que si no se posee, las probabilidades de encontrar un trabajo se tornan cada vez más difíciles si no se desarrolla un perfil de estas características.

Y ahí están los “Headhunters” en su nueva versión: los nuevos Nethunters que navegan en el mundo 2.0 para encontrar y/o asegurarse de que las personas que les interesan o por las que apuestan reúnen, además del perfil profesional que se necesita para un puesto determinado, ciertas competencias en el mundo social, digital y es capaz de crecer en red.

Pueden estar bajo un perfil público y pueden estar también bajo un sencillo avatar… Quizá un hada o un huevo de Twitter esté viendo, valorando y esgrimiendo todo aquello que haces a diario…

¿Qué es lo que un “Nethunter” observa en la Red sobre un posible candidato?

Empezará “Gloogueando” tu nombre y valorará tu huella… Observará las primeras entradas y posiciones de tu nombre en el buscador y a partir de ellas irá estudiando tu presencia en las diferentes redes, medios, publicaciones, etc…

¿Cómo lo hará en Twitter (uno de los canales más utilizados)  y en las diferentes Redes?

Estudiará tu bio y los enlaces que pones en ella, ya que considera que para ti, que las has escrito y que con ellas quieres ser reconocido por los demás, son importantes.

Observará tu fotografía… Ya sabes de cara y sonriendo, lo demás no lleva a ningún lado… Deja las “selfies”, los pelos al viento y las gafas de sol para otras ocasiones.

No le va a importar demasiado si tienes una comunidad grande o pequeña, lo que si va a valorar es la calidad de la misma. Si te rodeas de personas que te aportan y son buenas para tu crecimiento personal y/o profesional.

Empezará a seguir tu actividad diaria y tus tuits: Qué compartes, cómo contestas, quiénes son las personas con las que te interrelacionas …

Probablemente empezará a hablar contigo y te pedirá opiniones… Ahí empezará la selección por conversación. Técnica que como puedes imaginar, es una fuente inagotable de posibilidades para conocer al candidato.

"Sin saberlo, el “nethunter” empezará a formar parte de tu vida en la red, y te acompañará sin que te des cuenta…"

Está en tu mano enamorarle o espantarle. Si sucede lo primero; al tiempo recibirás un mensaje diciéndote que estás dentro de un proceso de selección. Si sucede lo segundo quedarás descartado y habrás perdido la oportunidad casi sin saberlo. De ahí el mantener una buena actitud en las Redes Sociales. Sin ella nada es posible. Si te manifiestas agresivo/a o antipático/a; si insultas o radicalizas opiniones sobre temas sensibles siento decirte que quedas fuera del proceso… Nadie quiere a personas de estas características en sus organizaciones.

Y ahí estará, observando la frecuencia de tus publicaciones, (si no publicas de forma regular, puedes tender a caer en el olvido). Seguirá tus debates en Linkedin, las actualizaciones de tu perfil; de ahí la importancia de ir actualizando los hitos que vayas consiguiendo en tu carrera profesional… Mirará como premian los demás tus competencias profesionales y tus círculos de influencia.

Si importante es todo lo anteriormente mencionado, más lo es aún tu nivel de “engagement” con la comunidad. Eso va a ser un elemento clave para tu diferenciación sobre el resto de los candidatos, créeme. Así que trabajar en este sentido te hará crecer en Red y en su visibilidad. Te dejo unos tips sencillos que seguro te ayudan a conseguirlo…



Para finalizar; otro elemento diferencial para ser atractivo y llamar la atención de un “nethunter” va a ser que seas capaz de generar contenido a través de un blog. ¿Y sabes por qué? Un blog da mucha información sobre lo que sabes; lo que eres capaz de generar en un área de conocimiento y, si lo haces bien sobre lo que eres capaz de hacer.

También da muchas pistas sobre tu capacidad creativa. De tus niveles de experiencia sobre un tema y de tu disciplina para generar contenido nuevo de forma diaria, semanal o mensual; del número de visitas que recibes; de los comentarios que te dejan tus suscriptores y de cómo los contestas… Si lo haces bien, seguro que les enamoras… Cualquier hora de trabajo invertida en tu blog te abre nuevas perspectivas de trabajo, colaboraciones y proyectos de futuro.



lunes, 24 de noviembre de 2014

Gestionar el cambio es acompañamiento y compromiso...

Banco gratuito fondos de pantalla 


Cuando una organización cambia o ha de cambiar debe tener en cuenta que se enfrenta a un reto y a una batalla que no puede perder.  Son momentos en los que nos jugamos un “todo por el todo” y que, si se falla, las consecuencias pueden ser demoledoras e incluso suponer el fin del negocio.

Son muchas las empresas que se encuentran en esta tesitura hoy en día. La entrada de las nuevas tecnologías y su irrupción en los nuevos modelos de negocio ha supuesto tener que iniciar todo un proceso de cambio que debe entenderse y nacer de una nueva Cultura, de una nueva manera de hacer las cosas.

Se hace necesario revisar todo aquello que hasta ahora eran nuestros ejes culturales: Nuestros Valores (lo que nos hará diferentes en el mercado) nuestra Misión (A quien nos dirigimos) y la Promesa de nuestra marca (como queremos que nos vean y por qué nos van a creer).

Hay que comunicar el cambio a los Equipos desde la honestidad y la transparencia más absoluta. Con pros y contras. El por qué vamos a cambiar, cuáles han sido las decisiones a nivel estratégico que apoyan y aseguran que esto es lo que necesitamos: Comunicar, Explicar, Compartir e invitar a que nuestros colaboradores pregunten… Sólo así van a comprender que los procesos actuales quizá ya no sirvan en un futuro, que las cosas tal y como se venían haciendo tal vez deban transformarse y que la organización quizá será diferente… Es el momento de avanzar, profesionalizarnos, desaprender… y fundamental: ¡Contamos con vosotros para hacerlo!

Llegados a esta etapa de un proceso de cambio, empezarán a surgir las primeras resistencias y miedos… Las zonas de confort de nuestros colaboradores empezarán a temblar y hay que estar preparado para gestionar la incertidumbre… Habrá quien sienta que debe volver a empezar. Habrá quien se sienta desesperanzado y descatalogado. Habrá quien piense que ya no es válido para su organización y los habrá que se sentarán a esperar a ver qué pasa… Y los habrá que verán en esto una oportunidad de crecimiento y de seguir avanzando al lado de su marca.

¿A qué retos nos estamos enfrentando?
  • A la Migración del talento interno hacia las nuevas necesidades. Quienes fueron buenos en etapas anteriores deben poder seguir en las etapas de futuro y más aquellos que han mostrado una consanguinidad con su marca y que creen en ella. Ha llegado la hora de formarlos en todo aquello que necesitan para afrontar los nuevos retos e instaurar una cultura de ensayo-error para que pierdan el miedo y avancen.
  • A gestionar las diferencias generacionales y la entrada de nuevas incorporaciones: Habrá que trabajar el acercamiento de los colaboradores más antiguos y por ende analógicos digitales a los nativos digitales a través del trabajo en equipo donde los más antiguos enseñen su Know-how y compartan su experiencia mediante procesos de “mentoring” a los más jóvenes y estos últimos acerquen a los primeros a las nuevas tecnologías. Poner en marcha comunidades internas va a favorecer mucho este intercambio (Comunidades de aprendizaje, innovación…), y no podemos olvidar que habrá que explicar muy bien a qué vienen “los nuevos”, por qué los contratamos y qué nos van a aportar. 
  • A invertir en programas de formación idóneos para apoyar el cambio, sólo así se van a sentir capacitados, parte del futuro, y que van a tener la llave para ser motor de cambio.

"Si existe una fórmula mágica en la gestión de personas es escuchar, comunicación, acercamiento, consejo, acompañamiento y compromiso. Si estas bases no están bien percibidas por los equipos con los que trabajas, su gestión y la consecución de ese cambio nunca llegará al éxito."

Hay cosas que facilitan terriblemente estos procesos y no ponerlas en marcha constituye un grave error, hay que apostar por:
  • Comunicar de forma permanente y dar “feed-back”.
  • Cultura de empresa abierta.
  • Por un liderazgo distribuido donde los organigramas no supongan frenos para avanzar e innovar.
  • Hacer de nuestra empresa un buen lugar dónde trabajar sin olvidar que el “employer branding” empieza desde dentro.
  • Ayuda, traza rutas y objetivos claros, y comprométete con tus colaboradores.
  • Involúcrales en la toma de decisiones.
  • Promueve espacios para la colaboración, conversación y cooperación.
  • Apuesta por las nuevas tecnologías y la digitalización de tus gentes.
  • Selecciona a los mejores y déjales que cuestionen procesos y viejos paradigmas.
  • Promueve y premia el “intra-emprendimiento”.
  • Y sobre todo… Sé capaz de generar emociones: Sin emoción no hay pasión y sin pasión no hay nada… Sin personas NADA ocurre ni es posible.

lunes, 13 de octubre de 2014

Y no hace falta que nadie te lo diga… Tú ya lo sabes.


Foto By Christian Von Eitzen: @christiandve



Y no hace falta que nadie te lo diga… Tú ya lo sabes.

Prometo hacer un “post” más adelante sobre el compromiso de la empresa hacia sus colaboradores; pero hoy quiero hablar de mí, de ti, de él… De cómo entiendo el compromiso hacia una organización y de un compromiso más importante todavía: El compromiso hacia nosotros mismos.


Acerca del compromiso con tu organización y/o empresa.


Compromiso con la empresa es:
  • Dar valor añadido a tu puesto y luchar por tu carrera desde la dedicación y el esfuerzo diario.
  • Luchar con uñas y dientes por los proyectos o tareas que lideras desde el buen hacer, la persistencia, el empeño, la innovación y la dedicación.
  • No conformarte con lo que te han asignado e ir más allá.
  • Participar, colaborar, mejorar e implicarte en su funcionamiento.
  • Compartir y regalar a los demás tu conocimiento y experiencia.
  • Manifestar tus opiniones desde un punto de vista constructivo para sumar valor.
  • Querer trabajar con, por y para los equipos y proyectos pensando en el bien común y no en el lucimiento propio.
  • Vivir, hacer vivir y fomentar los valores de la organización.
  • Estar cautivado y creer firmemente en el producto para el que trabajas.
  • Poner en cuestión procedimientos si crees que son mejorables.
  • Sentir que unir tu marca personal a su marca empresarial es bueno y un orgullo para ambos.
  • Identificarse con la empresa y querer caminar y crecer junto a ella.


"En definitiva, compromiso es todo aquello que 
tú le pedirías a tu gente si montaras una empresa."


Estamos en tiempos difíciles en los que toca remar más que nunca, la falta de compromiso es una lacra que las empresas ya no se pueden permitir. Sé que reunir todos los requisitos anteriormente mencionados es difícil, pero si se convierte en un imposible casi mejor hacer la maleta y buscar un proyecto diferente porque ni tú mereces estar en una empresa por la que no apuestas ni ella de tenerte en su equipo.


Acerca del compromiso hacia ti mismo/a.


El compromiso hacia ti mismo es:
  • Saber, sentir que lo que haces y a lo que te dedicas es gratificante para ti.
  • Saber que aportas y enriqueces con tus acciones a los demás.
  • Hacer cosas con sentido que unidas te llevan a tus objetivos personales y profesionales.
  • Tener metas, marcar tu evolución y avance asegurándote el futuro en el que quieres estar.
  • Ser fiel a tu persona y principios.
  • Dejar el egoísmo a un lado y saber mirar yendo más allá de lo que la vida te muestra.
  • Una vez más saber desprenderte de tu brillo personal para que brillen los demás.
  • Estar en permanente fase de aprendizaje.
  • No conformarse con lo obvio e ir más allá.
  • Saber que tienes la fuerza suficiente, si quieres, para hacer de este mundo un mundo mejor.
  • Echarle horas y pasión a tu proyecto de vida.


"Sin compromiso todo se desvirtúa… No dejes espacio en tu vida para aquello que no sume y sea el corazón y motor; y, sobre todo… No muerdas la mano que te da de comer porque estás mordiendo tu propia alma y acabarás por no reconocerte delante de un espejo." 



Ya nos lo decía Antonio Machin... El Compromiso ;) 



viernes, 29 de agosto de 2014

Marcas, “influencers” y otros chic@s del montón…



Hoy quiero tocar un tema desde el cariño más absoluto y desde mi propia experiencia y las de compañeros y amigos que hemos ido creciendo en la Red.

¿Qué es exactamente un “influencer”?

Entendemos que es alguien que se ha convertido en un referente de su sector, lo que significa que su comunidad cree en él/ella; en sus aportaciones y contenidos.

Le consideran alguien veraz, real; que enriquece con su conversación, interacción y aportes de valor. Alguien que se acaba convirtiendo en una persona a quien recurrir u observar si se trabaja o investiga en un momento determinado sobre los temas que él aborda o desarrolla.

Son aquellos que tienen capacidad para influir a través de sus opiniones en las opiniones de los demás.

En definitiva, son personas reconocidas por su arduo trabajo tanto en el “off-line” como en el “on-line”; que han sabido utilizar inteligentemente el escaparate al mundo que suponen las Redes sociales.

Pero hay algo que se les olvida a muchos y es que alguien así ha trabajado muchísimo para crear esa comunidad y para ganarse una reputación.

Estas personas no están dispuestas a perder su credibilidad fácilmente versus a los deseos de una marca. Solo lo harán si la marca está dentro de la coherencia, del marco de actuación  que él desea y sólo si cree que esa marca va a aportar valor e interés a su comunidad

¿Y sabéis por qué? Porque la respeta y no la quiere perder.

Hasta aquí bien… Resulta que, de repente, por tener un número de seguidores, por su labor en la Red y por el reconocimiento de su comunidad le asignan un número de “Klout” alto y va y te conviertes en uno de ellos…

Las marcas se dan cuenta, ven un filón y  automáticamente te conviertes en un Marketing con piernas, en alguien que puede ser el nuevo prescriptor del siglo XXI. Y eso amigos, bien llevado puede ser la bomba pero ¿Qué está pasando?

A mi modo de ver, algunas marcas, antes de reparar en una persona en concreto debería plantearse algunas cosas:

  • No se puede elegir a un “influencer” por su número de “Klout”. Entre otras cosas porque ni tan siquiera sabemos bien aún qué es lo que se está midiendo… Sí es cierto que es una herramienta que puede ayudar mucho y a la que hay que recurrir, pero no sin contrastar antes el resto de presencia y labor de esa persona en la red.
  • No se puede elegir a un “influencer” solo por el número de seguidores (no hace falta entrar en detalles, sólo con ver ciertas cuentas de Twitter que rondan por ahí esto queda más que explicado)
  • Las marcas no pueden esperar que todo sea gratis… Hay personas que viven de ello. Si invitas como marca a un buen bloguero de tu sector, te acompaña en un evento, te promociona con una entrada en tu blog y te ayuda en la promoción en las Redes Sociales hay que pagarle. Porque son personas que han hecho de esto su medio de vida. La cultura de “lo gratis” debe acabarse. Yo he oído cosas que claman al cielo en este sentido… Quizás algún día haga un post sobre ello.
  • Las marcas deben huir también de ciertos regalos de carácter desproporcionado que; a veces, se reciben. Dependiendo del importe o valor y si como “influencer” todavía no has decidido si vas a colaborar con la marca se puede interpretar como que te están sobornando y eso es muy peligroso porque puede convertirse en un problema para ambos y en un arma de doble filo.
  • Como marca debes buscar a personas afines a tu producto y actividad… Si quieres promocionar un producto de geolocalización, no busques a un “influencer” de un sector distinto porque no le va a interesar, que no sea un número de “Klout” el que te haga dirigirte a alguien en la Red sino su trayectoria, su marca personal y su saber hacer


El secreto, como casi todo en la vida está en conocer y valorar a las personas antes de contactarlas; saber qué cosas les mueven e interesan. Lo contrario es como llamar a una puerta fría, donde el posible o el futurible “marketing con piernas” o prescriptor con influencia pueda acabar convirtiéndose en detractor.

lunes, 28 de julio de 2014

Compañeros de trabajo y otras especies...

WallPaper fondo de pantalla gratuito


Estoy plenamente convencida de que una parte del desarrollo profesional en el trabajo pasa por la relación y sinergías que se establecen con las personas con quienes compartimos nuestro camino laboral.

Me vais a permitir describir en tono un tanto jocoso y en clave de humor a esas otras especies que, por desgracia, existen y con los que tenemos que cohabitar en ocasiones de forma forzosa en el seno de nuestras empresas.

  • El/La “Ya te lo decía yo”: Este tipo de compañero no suele tomar iniciativa alguna pero se permite de forma natural y condescendiente recordarte (como buen visionario que cree que es) que si hubieras hecho caso a sus predicciones te habría ido mejor. Qué feo es recordarle a alguien que intentó hacer las cosas mejor o de forma diferente su posible fracaso en el intento. 
  • El/La “Miedica”: No hay nada peor que convivir con el miedo. Este tipo de personas pueden llegar a mermar ostensiblemente nuestra capacidad de actuación e iniciativa pronunciando frases como: “¿te las vas a jugar?” O peor aún… Ese temible “yo que tú, no lo haría”. Tienen la gracia especial de conseguir del más lanzado, cosas en beneficio propio, porque siempre saben como hacer para que otros hablen y pidan por ellos.
  • El/La “invisible”: Llega, trabaja y se va… Es como un holograma que recorre los pasillos de la empresa. No saluda, no regala ni un buenos días, no pregunta por no ser molestado, no saluda por no tener que pararse. Le importa bien poco lo que pueda estar sucediendo mientras no le mareen. Estas personas serían felices con la capa de invisibilidad de Harry Potter.
  • El/La “Rastrerillo”: Este es aquél que te vende fácil y que no se casa con nadie. Trabajar no trabaja mucho en lo que debe; pero invierte una energía considerable en deambular entre unos y otros con correveidile para conseguir cosas en su propio beneficio. Nunca dará la cara por un compañero y cambiará de opinión a la velocidad del rayo para salvarse él.
  • El/La “Intrigas”: Este prototipo se dedica a sembrar dudas entre sus compañeros. Es aquél que de repente va y te dice: “Algo está pasando, se han reunido todos los jefes…” o: “Han llamado de la central de Francia y tendríais que haber visto la cara que se le ha quedado al Director General” Logra desconcentrar a quien tiene a su alrededor sembrando un pánico controlado pero muy dañino. 
  • El/La “Estoy aquí para recordarte tus incompetencias”: Suele darse entre esos mandos intermedios que están cerca de la Dirección y que, al tener cierto acceso a información, cada vez que te ven te dicen: “¿Ya has acabado aquello que te pidieron? ¿Cómo llevas tal proyecto?” Y acaban diciendo: “Te lo recuerdo por tu bien…” Este prototipo tiene alma controladora. El problema añadido es que mientras cumple ese papel que no le ha pedido nadie, deja de trabajar en lo suyo.
  • El/La “Tu pregunta que te contesto con otra pregunta”: Estas personas son peligrosas porque cuando necesitas algo de ellas nunca acabas de conseguirlo. Suelen ser excelentes escapistas de las responsabilidades y; como el aceite con el agua, ellos siempre quedan impunes y por encima. Su nivel de implicación es mínimo y se creen inteligentes por que casi siempre se van salvando de lo peor.


Humor y realidades aparte, no creo que haya alguien así al cien por cien, pero de lo que si estoy convencida es que según la época y el momento que nos haya tocado vivir dentro de una empresa, seguro que alguno de estos comportamientos nos han afectado alguna vez de forma indirecta o incluso hayamos sido protagonistas principales de los mismos.



A mi modo de ver, SER BUEN COMPAÑERO ES:
  • Preguntar cómo estás o cómo te va y pararte a escuchar la respuesta porque te interesa de verdad.
  • Preocuparte por el buen clima de quienes te rodean, regalando una buena sonrisa cuando es necesario y ser lo suficiente valiente para decirle a tu compañero si necesita mejorar o cambiar en algo.
  • Participar, mejorar, colaborar, implicarte con el resto de las personas y del proyecto.
  • Compartir información, Know How, enriquecer, desprenderte de parte de tu brillo personal para que brillen los demás.
  • Olvidarte de las medallas y pensar en el bien común de la Organización.